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Mi enfoque

Ícono de Sistemas Familiares Internos

Psicoterapia Sensoriomotriz (Terapia Somática)

La psicoterapia tradicional y la terapia de conversación abordan los aspectos cognitivos y emocionales del trauma, pero carecen de técnicas que trabajen directamente con los aspectos fisiológicos y el cuerpo. Muchos de los síntomas de las personas que han vivido trauma tienen una base somática. La Psicoterapia Sensoriomotriz es un método que integra el cuerpo con el procesamiento cognitivo y emocional en el tratamiento del trauma.

 

Las experiencias no integradas pueden alterar la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con el mundo. Con frecuencia también afectan nuestra salud física, porque impactan directamente el sistema nervioso y generan respuestas de estrés constantes que debilitan el sistema inmunológico.  Al usar el cuerpo (en lugar de la cognición o la emoción) como la principal puerta de entrada para procesar el trauma, la Psicoterapia Sensoriomotriz trata directamente los efectos del trauma en el cuerpo, lo que a su vez facilita el procesamiento emocional y cognitivo. Este método es especialmente útil para personas que viven con estrés crónico, ansiedad, disociación, reactividad emocional, dificultad para manejar las emociones del día a día, un estado de hipervigilancia u otros síntomas de TEPT.

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Este enfoque integra aspectos de la neurociencia, la teoría del apego y los enfoques cognitivos.

Ícono de terapia somática

Sistemas Familiares Internos

Los Sistemas Familiares Internos (IFS, por sus siglas en inglés) son una forma única de trabajar el conflicto interno con uno mismo. IFS ve a los seres humanos como sistemas complejos de “partes” que interactúan, que son divisiones naturales de la personalidad.

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El modelo atribuye a nuestra personalidad una multiplicidad que cumple una función de protección dentro de nosotros. Estas partes pueden sentirse como pensamientos, sentimientos o simplemente estados internos dominantes. Los sistemas familiares internos ofrecen un paradigma no patologizante para ver al ser humano. Por ejemplo, puedo reconocer partes celosas o egoístas de mí que no me gustan; entonces me veo como una persona celosa y egoísta, lo que baja mi autoconcepto. Sin embargo, desde el punto de vista de IFS, el hecho de tener partes celosas o egoístas no significa que todo mi ser sea celoso y egoísta. También puedo tener partes amorosas y compasivas. De hecho, en lugar de juzgar esas partes, puedo sentir curiosidad por ellas, lo que me libera para entender su propósito y quizá soltarlas de esos roles y usarlas como aliadas.

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El modelo también plantea que cada persona tiene un Self que puede y debe liderar el sistema interno del individuo. Este Self es algo que aprendemos a descubrir mediante la práctica de mindfulness y está conectado con un estado de autoobservación sin crítica. El modelo también supone que todas las partes quieren tener un papel constructivo en la vida de la persona, pero con frecuencia se ven forzadas a asumir roles extremos por el trauma u otras influencias destructivas del entorno. Incluso dentro de sus roles extremos, las partes muchas veces no pueden ver el daño que le hacen a la persona en su conjunto. En este trabajo ayudamos a las partes a comunicarse entre sí y a relacionarse de una forma nueva. IFS se usa con frecuencia en el trabajo con el Trastorno de Identidad Disociativo como una manera de trabajar con compasión para que las partes se acepten mejor entre sí.

Ícono de Mindfulness

Mindfulness​

 

Todo el proceso terapéutico es en sí una práctica de Mindfulness, porque se centra en experimentar lo que sucede en el momento presente y en notar lo que surge en tu cuerpo, tus emociones y tus pensamientos en cada paso. Mi meta es que desarrolles una conexión más profunda contigo y que empieces a vivir con la mayor atención plena posible, conociéndote tan bien que puedas crear tu propia práctica de autosanación.

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